ESTEREOTIPOS DE GÉNERO


Los estereotipos de género son formas de ubicar a la gente bajo una lista de características de acuerdo con su sexo.

En la sociedad es muy común encontrar estereotipos para cada uno de lo sexos, es decir, agrupar a la gente bajo un listado de características según sean hombres o mujeres. Las características que se asignan a cada sexo se basan en los roles e identidades que socialmente se le han asignado a los hombres y a las mujeres.

Con el tiempo los estereotipos se naturalizan, es decir se asumen como verdades absolutas respecto a cómo son los hombres y cómo son las mujeres; con frecuencia se olvida cuestionar estos roles asignados y no se hace nada para cambiarlos.

Estos estereotipos implican valoraciones negativas y positivas de las personas y, por lo tanto, permite que algunos grupos sociales gocen de privilegios a la hora de conseguir un trabajo, tener una relación de pareja, acceder al estudio, a los servicios médicos, etc. Por ejemplo, un hombre blanco, adulto, de clase social alta, heterosexual, que viva en la ciudad pueden llegar a tener más facilidades para encontrar un trabajo que una mujer joven, indígena, que viva en una zona rural, debido, entre otras cosas, a las características asignadas a cada una de las condiciones que acompañan a la persona. Todo esto es lo que hay que conseguir cambiar.



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MASCULINO
FEMENINO
  • independientes
  • limitadas a la vida doméstica
  • líderes
  • dependientes
  • valientes
  • sentimentales
  • fuertes
  • delicadas
  • decididos

  • competitivos



Los estereotipos de género impiden el disfrute igualitario de los derechos a hombres y mujeres y hacen que las políticas, programas y proyectos desarrollados en las comunidades lleguen de forma diferente a hombres y mujeres.

La implicación más clara de la existencia de estereotipos de género es el SEXISMO, el cual declara lo masculino como superior frente a lo femenino, creando relaciones de subordinación y discriminación entre los hombres y las mujeres. El sexismo se manifiesta a través de diferentes visiones:



  • Androcentrismo: visión que pone al hombre como medida de todas las cosas. Lo masculino se generaliza para todas las personas hombres y mujeres. Un ejemplo sencillo está relacionado con el lenguaje: en español la palabra “hombre” sirve para indicar que se está hablando de hombres y sexismo.jpgmujeres, pero la palabra “mujer” no incluye a los hombres. Cuando se dice “los niños” puede indicar que hay niños hombres y mujeres en determinado espacio.
  • Doble patrón: en otros casos la sociedad valora comportamientos y vivencias en forma diferente para hombres y mujeres, lo que se conoce como doble patrón…por ejemplo, si las mujeres son sensibles, la sociedad lo valora como positivo, pero si un hombre es sensible se le califica como “poco hombre”, “homosexual”, u otras expresiones.

  • Sobregeneralización: solo se analiza la conducta de un sexo y las conclusiones se validan como realidades para todo tipo de personas. Por ejemplo, se dice que el lugar por excelencia para encontrar a la gente joven es las calles, los sitios nocturnos, etc. Sin embargo, se desconoce que debido a los estereotipos de género (las mujeres que salen solas no son decentes, las mujeres son débiles, deben ir acompañadas de un hombre, etc) las mujeres más jóvenes se encuentran menos que los hombres en estos espacios.

  • Sobreespecificidad: se especifican solo para hombres o solo para mujeres ciertas necesidades, actitudes o intereses, que en realidad son compartidas por ambos sexos. Por ejemplo, se dice que la responsabilidad y, por lo tanto, el interés por los hijos es una cualidad femenina, desconociendo el rol que juega la paternidad.